Migraña en las mujeres, causas y tratamientos



La migraña es un trastorno neurológico común que ocurre en por lo menos un 15% de la población y hasta en un 50% de las mujeres, las migrañas ocasionan fuertes dolores de cabeza más intensos y duraderos que las cefaleas comunes, conllevan sufrimiento físico, deterioro en la calidad de vida, impidiendo trabajar e incluso incrementan la posibilidad de padecer depresión.

Cuando se está padeciendo una migraña se presentan síntomas visuales, tales como, luces de colores o destellos de luz, seguido por un fuerte e insistente dolor de cabeza pulsátil e intenso en un solo lado o en ambos lados de la cabeza, puede haber náusea, vómito y sensibilidad a la luz, falta de apetito, irritabilidad, e inquietud, el dolor que se produce se debe a una dilatación e inflamación de las arterias situadas en el cráneo.

¿Qué factores desencadenan una migraña?

Las causas de la migraña y sus desencadenantes son difíciles de identificar y diferentes en cada persona, pero las más frecuentes son la genética, el hambre, la falta de sueño, el estrés y los cambios en los niveles hormonales, estas son algunas de las causas que pueden desencadenar la aparición de una migraña, estos factores desencadenantes provocan cambios en los niveles de ciertas sustancias químicas del cerebro, lo que causaría la inflamación de los vasos sanguíneos y la compresión de los nervios cercanos y por tanto la aparición de la migraña.

Edad: En la infancia la migraña se presenta por igual en niños y niñas. A partir de la pubertad y debido a los cambios hormonales, se dispara la incidencia de migraña en las mujeres.

Estrés y ansiedad: Es necesario aprender a relajarse, buscar alguna distracción en momentos estresantes.



Hormonas: Lo más frecuente es padecer una o dos crisis al mes, éstas pueden llegar a durar de 4 a 72 horas, el intenso dolor va acompañado de otros síntomas como náuseas, fotofobia o vómitos, la migraña suele empeorar en las mujeres con la ovulación y la menstruación, así como con la toma de anticonceptivos orales y el embarazo, sin embargo, suele mejorar transitoriamente.

La Ingesta de alcohol, cigarrillo y una mala alimentación también influyen, los alimentos y bebidas pueden desencadenar ataques de migraña. Por ejemplo, el alcohol, especialmente el vino tinto y los licores añejos.

Factores ambientales: el tiempo o los cambios de temperatura, las luces deslumbrantes o las fluorescentes, las pantallas del computador, los fuertes olores y las elevadas altitudes pueden generar una migraña.

Las mujeres aumentamos el riesgo de sufrir ataques con mayor frecuencia, pues el hecho de tener responsabilidades como los hijos, la casa, el trabajo, entre otros, hacen que tengamos  eventos estresantes, depresión, ansiedad, en nuestra rutina diaria.

Los estrógenos son un factor predisponente, los cambios hormonales desempeñan un papel importante en las migrañas, pues muchas mujeres que las padecen tienen dolores de cabeza justo antes o poco después de la menstruación.

Durante el embarazo, las migrañas también podrían cambiar: algunas mujeres las sufren durante el primer trimestre de embarazo, mientras que muchas indican que hubo mejoría en las migrañas más adelante.



Los dolores de cabeza del tipo migraña suelen disiparse con la edad, sobre todo después de la menopausia femenina. El 50% de la gente que padece migrañas empieza a sufrirlas antes de cumplir 20 años de edad, pero es más común entre gente de 30 a 39 años. Si bien el avanzar en edad parece que generalmente ayuda con las migrañas, en aproximadamente un 33% de mujeres los ataques podrían continuar y hasta aumentar durante o después de la menopausia.

Cuando sufrimos un golpe en la cabeza, consumimos analgésicos con frecuencia, y bebemos mucho café, alteramos nuestros nervios y podemos presentar migrañas. Si cualquiera de estos factores se aplica a tu situación personal, sería importante tratarlo, eliminarlo o controlarlo para reducir al mínimo el riesgo de sufrir futuros ataques de migraña.

¿Qué puedo hacer para controlar las migrañas?

Aprender a controlar los pensamientos negativos, esto permitirá que controles el estrés y las situaciones en la que es probable que se desencadene un ataque.

Hacer ejercicio al aire libre provee de oxígeno al cuerpo, fortalece y vigoriza. Realizar ejercicios como montar bicicleta, nadar, trotar o caminar, te mantienen en forma y evitan el riesgo de  padecer migraña, también ayudan a reducir el peso, que puede tener un efecto beneficioso sobre la enfermedad.

Regula el ciclo de sueño, duerme horas adecuadas entre 7 y 8 horas, si el sueño es demasiado largo o por lo contrario muy corto se puede producir una migraña.

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Aliméntate adecuadamente con granos enteros, frutas, verduras y ensaladas, bebe agua, jugos con poca azúcar, evita alimentos como el queso, la cebolla, el vino tinto y el chocolate, aditivos químicos tales como el glutamato monosódico (potenciador de sabor que se encuentra en los cubos sazonadores) estos aditivos no deben estar en la dieta de una persona que sufre migraña, porque aumentan la sensación de hambre y esto desencadena un ataque de migraña al aumentar el azúcar en la sangre, cuida tu alimentación.

Para tratar la migraña puedes acudir a tratamientos farmacológicos indicados por un especialista y el mejor es tu médico de cabecera, recuerda una mente sana es un cuerpo sano.






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